El Bernabéu no olvida. Tras la eliminación en Múnich, el estadio dictó sentencia y repartió culpables. Entre los nombres señalados (Vinicius y Mbappé) emergió con especial fuerza el de Eduardo Camavinga. El francés no fue titular, pero cuando entró en la segunda parte se encontró con una pitada constante, la más dura de la noche.

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