La posible expulsión de Nuno Mendes, el gol anulado a Julián, la expulsión de Lenglet y el penalti de Le Normand, todo ello en el primer partido; el penalti a Giuliano que se quedó en el limbo en el segundo; los dos penaltis a Julián en el tercero, especialmente gracioso el último de esos lances, en el que entre árbitro y adláteres se las apañan para inventar una falta previa de Sorloth… Cada decisión que ha tenido que tomarse con un silbato o desde una pantalla en el brevo periplo del Atlético por el Mundial de Clubes ha resultado perjudicial para el equipo de Simeone. Ya es casualidad que ni una sola entre tantas saliera cara… pero es que la justicia es ciega. Y se dedica a demostrarlo.

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