Intermitente, incapaz de sostener un partido redondo, presa de la ansiedad en las definiciones claras y también de algunas decisiones de Simeone, el Atlético volvió a naufragar. Esta vez ante un buen y valiente Almería, al que arrancó un empate que es otro paso atrás en su intento por eludir la catástrofe deportiva y económica alcanzando un puesto en la próxima Liga de Campeones. Pudo ganar el Atlético cuando apretó en el tramo final, pero Morata y Correa se precipitaron para ejecutar a Fernando, ganador en dos disparos a quemarropa que le encumbraron como el salvador de su equipo.

