Una fuerte pitada despidió al Atlético de Madrid tras el empate concedido ante el Elche (1-1) en el Metropolitano. Un traspié añadido a la derrota en el estreno liguero en Cornellà (2-1) que la hinchada rojiblanca ha digerido mal. También el club, donde en los despachos admiten que ese arranque de un punto sobre seis les “ha hecho daño”. Los dos tropiezos han supuesto el peor inicio de curso de la era Simeone y han rebajado el ambiente de euforia que se había desatado con la inversión de 175 millones de euros en las siete contrataciones del verano (Baena, Almada, Cardoso, Hancko, Raspadori, Ruggeri y Pubill). “Todo lo que no sea sumar puntos no es positivo, menos en nuestro lugar. Nos tenemos que centrar en las mejoras, en seguir potenciando lo que salió bien y, sobre todo, tener temple. Es un momento difícil”, admitió este viernes Diego Pablo Simeone.

