La tardía entrada del talento que había en el banquillo y la sustitución de João Félix condenaron al Atlético en Leverkusen. Cuando el partido era suyo, cuando por fin el luso se veía capaz de hacer daño porque a su alrededor había futbolistas para acompañarle, Simeone ordenó su cambio y su equipo se metió en el partido que menos le convenía. Entró desnortado en la ida y vuelta y acabó finiquitado en dos contras de manual. Una derrota dolorosa antes del derbi que el Atlético sumó por no ir antes a por el partido de verdad.

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