Tarde, aunque a tiempo para no perderse la Champions que viene, el Atlético sigue su crecida de juego y resultados. Solvente y brillante por momentos, se deshizo del tocado Valencia que trata de rehabilitar Baraja. Griezmann, que afila y culmina el juego, y Carrasco, que se gustó como máximo responsable del costado izquierdo, enfilaron la quinta victoria en los seis últimos partidos. Lemar, a pase de Morata, certificó el estado de bienestar que atraviesa el equipo y colmó ese pensamiento de Simeone que cuesta digerir a los descartados de inicio, eso de que lo importante es la calidad y no la cantidad de los minutos.

