Si tenemos en cuenta las expectativas generadas y el rendimiento demostrado hasta el momento por el AMR23, en solo dos meses Aston Martin le ha pegado un bocado de más de un año a la hoja de ruta que había planificado en su intención de culebrear hacia la zona noble de la tabla, la parte alta, desde la séptima plaza que ocupó la temporada pasada en la estadística reservada a los constructores. Las previsiones más optimistas, esas que se le transmitieron a Fernando Alonso durante aquel frenético Gran Premio de Hungría de julio que terminó con el anuncio de su incorporación con vistas a 2023, contemplaban que la escudería británica fuera capaz, con suerte, de asomar el morro por las medianías de la parrilla.

