El arte de sentarse en el banquillo
Fuente: El País Original en elpais.com
Como ocurre con las grandes catástrofes naturales, la contemplación de un figurón sentado en el banquillo tiene algo de hipnótico, algo que te impide apartar la mirada y empatizar con el sufrimiento del héroe caído en desgracia. El fútbol tiene la capacidad de ser cruel y hermoso al mismo tiempo, tan intrincada su vis trágica, cómica y estética que uno termina por no saber dónde comienza el disfrute legítimo y dónde termina el sadismo, ese que se alimenta del tormento ajeno para provocarnos algo parecido al orgasmo.