El Arsenal empató 1-1 ante el Everton y puso el alirón del Liverpool en bandeja. Con 11 puntos entre el líder y el segundo, la Premier está virtualmente resuelta. A tres días de recibir al Madrid en la ida de los cuartos de final de la Champions, el Arsenal planteó un partido fuertemente condicionado por los preparativos del torneo en el que sigue vivo. De entrada descansaron Odegaard y Martinelli, los jugadores más desequilibrantes. Respecto al planteamiento, Mikel Arteta, el entrenador, hizo un ejercicio de conservadurismo: presión, la justa; riesgo en el pase, minimizado. Puesto que no se juega nada en la liga, sería lógico que se tratara de un simulacro. Un ensayo de juego cauteloso ante la amenaza que representará el martes que viene el contragolpe de Mbappé.

