No pierde vuelo el Arsenal, que dio por superada una semana con dudas defensivas con una victoria contundente (0-3) en Craven Cottage, el sacrosanto fortín del Fulham. “Va a ser duro”, presagió Mikel Arteta en su breve comparecencia televisiva ya en las entrañas de una de las catedrales del fútbol londinense. Pero su gente acabó entonando su canción, la que dice que el técnico guipuzcoano sabe “exactamente” lo que necesita el equipo. Y ahí había señalado un punto de mejora: tras encajar dos goles en competición europea en su visita al Sporting luso y conceder las mismas dianas al Bournemouth para forzarse a una heróica remontada, el Arsenal se planteó el reto de ganar el partido desde la zaga. Apenas en dos de sus últimos ocho partidos anteriores en el Premier se había ido sin encajar gol. Ante el Fulham volvió a convertir en inexpugnable al meta Ramsdale. El resto fue cuestión de puntería. Tres goles antes del descanso solventaron el partido a orillas del Támesis y Arteta llegó a su victoria 100 en 167 partidos oficiales al frente del Arsenal.

