¿Dónde estaba el guionista del partido? ¿Qué mente brillante, y a la vez retorcida, había redactado la escaleta de la final de la Copa del Rey? Después de las 33 horas más tensas del fútbol español de los últimos tiempos a cuenta de la polémica arbitral en la antesala de un Barcelona-Real Madrid, penalti pitado a favor de los azulgrana en el minuto 96. No tuvo dudas el colegiado, Ricardo de Burgos Bengoechea, y desde la grada también pareció claro en un primer momento el derribo de Raúl Asencio a Raphinha. Pero las manos invisibles que movieron los hilos de un encuentro disputado al límite tenían escrito otro final para esa jugada. Larga espera, visita al VAR avisado por Pablo González Fuertes, anulación de la pena máxima y tarjeta amarilla para el extremo brasileño por tirarse. ¿Alguien daba más a esas alturas de la noche?

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