<strong>La historia de la Eurocopas está repletas de jugadores semidesconocidos que, cada cuatro años, surgen de la nada</strong>. Unos se convierten en el ‘sueño de una noche de verano’. Otros no. Hay ejemplos para todos los gustos: <strong>el Poborsky del 96, el Nuno Gomes del 2000, el Klose de 2002, el Baros de 2004, el Arshavin de 2008, el Dzagoev de 2012…</strong>

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