La estabilidad de Oriente Próximo se juega esta semana en terreno neutral tras meses de hostilidades abiertas que han puesto en jaque la seguridad global, sobre todo con el encarecimiento del petróleo. En un esfuerzo diplomático de máximo nivel, la administración estadounidense busca consolidar un cese de las hostilidades que evite una escalada regional irreversible, mientras los mediadores internacionales observan con cautela un proceso marcado por la desconfianza mutua y los incidentes sobre el terreno.

