Que 2 + 2 son lo sabemos todos. Las reglas más elementales de las matemáticas nos las enseñaron desde bien pequeñitos. Mi hijo de 7 años ya avanza hacia las divisiones y sólo pienso la tremenda alegría que me llevé al decidirme por Letras Puras. Fuera números. Y mira que dominan el mundo y cada sector. Cualquiera. Por encima de las letras, siempre. Y en cuestión de números, balances y cuentas de resultados, cómo decía hace unos días Javier Tebas, en una reunión con periodistas en Sevilla, <strong>LaLiga ha dado un paso de gigante para evitar que los tramposos saliesen ganando</strong>. Que fuesen dejando pufos sin pagar. Un control económico exhaustivo para que las reglas del juego sean igual para todos. O casi. No seamos tampoco ilusos. <strong>Ya no hace falta que el político de turno rescate a una empresa deportiva a la deriva o prácticamente en bancarrota por su relevancia social.</strong> Pese a estos buenos principios básicos económicos, la realidad comienza a ser aplastante en comparación con el campeonato estrella de nuestro fútbol.

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