Ecuador se cuela en dieciseisavos por la puerta grande, asaltando lo más alto del escalafón de las mejores terceras cuando el reloj, el resultado del Curazao – Costa de Marfil y la polémica arbitral parecían condenarlo. Le bastó un zarpazo de Gonzalo Plata en el tramo final. Un tanto que en Nueva York valió más que el oro para dar la vuelta a un partido que se le puso cuesta arriba desde el minuto dos. La Tri remontó a una Alemania en horas menguantes en este Mundial, viendo como su etiqueta de posible candidata ya es un abrigo que ya le queda grande.

