Un prodigio sucedió en Anfield, donde el Liverpool remontó (2-1) una desventaja ante el Leicester gracias a dos goles en propia puerta del central belga Wout Faes, por el que el club que adiestra Brendan Rodgers pagó el pasado verano 17 millones de euros al Stade Reims. El hombre, un sosías físico de David Luiz, hizo diana por duplicado en su meta durante los siete minutos que precedieron al descanso. En el primero acudió a un centro raso de Alexander-Arnold que se aprestaba a blocar sin apuros el meta Ward y al que metió la puntera para que la pelota describiese una parábola imposible hacia la escuadra opuesta; en el segundo erró en el despeje de un balón rebotado por el poste tras un remate de Darwin Núñez. “Ha vuelto un poco oxidado después de no haber tenido minutos con Bélgica en el Mundial”, resolvió Rodgers. “Me pasó una vez y lo único que puedo decir es que lo siento por él, sinceramente”, confesó Jürgen Klopp, el técnico de los Reds.

