En el arte sería como tener un gran cuadro en el Louvre. O un gran show en Las Vegas en la música. <strong>Luka Doncic hizo lo propio, pero en el baloncesto. Y en su lugar de culto más venerado</strong>, aunque el devenir del propio deporte vaya por otros derroteros en las últimas décadas. El <strong>Madison Square Garden y los New York Knicks,</strong> a los que el esloveno apartó del triunfo en un partido en horario matinal. De esos que se atragantan.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *