En esta época de prisas y estrés permanentes, hay dos regalos intangibles de un valor inestimable: el tiempo y la tranquilidad. A los Lakers les acosa el primero, pues pasado el parón del All Star la temporada vuela y el margen para cambiar dinámicas es reducido. La segunda fue el presente que se regaló Luka Doncic por su 27 cumpleaños. Una cómoda frente a los Warriors: 101-129. Después de tres derrotas seguidas, era necesaria para no agavar la crisis.

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