Se llama Dominik Livakovic, tiene 27 años y juega en el Dinamo Zagreb. Ya es historia del fútbol croata y en los anales del Mundial también tendrá su página tras detener tres penaltis en una tanda decisiva. Su actuación portentosa bajo la portería croata arruinó a una Japón que durante toda la tarde pesó más. Pero dio igual la trama anterior. En el duelo desde los 11 metros, se levantó como un gigante y disparó a su selección a cuartos de final. Su nombre se elevó a la élite de metas que pararon tres penas máximas en el desempate de una Copa del Mundo. Allí solo estaban otro croata, Danijel Subasic, por amargar a Dinamarca en 2018, y el portugués Ricardo, que frenó a Inglaterra en 2006.

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