Es posible que llevemos ya más de un mes volviendo a la rutina y ya nos hayamos casi olvidado del verano y la falta de horarios y obligaciones. Sin embargo, no todo nuestro organismo recupera los ritmos al mismo tiempo. La microbiota es un ecosistema interno, estrechamente ligado a nuestros ritmos y hábitos diarios, por lo que puede necesitar algo más de tiempo para recuperar ese equilibrio. Es por este motivo que, desde la Clínica Neleva, a través de la voz experta de la doctora en medicina interna de este centro; María Fernández, señalan y advierten sobre la vulnerabilidad de este ecosistema. Porque, aunque el verano termine, el reloj intestinal necesita tiempo para reajustarse.

