No jugaba el Real Madrid un partido de Euroliga en casa desde el 1 de mayo. Volvió a hacerlo cinco meses después y, después de arrancar la temporada con tres derrotas, tenía que ser en el Movistar Arena, donde la temporada pasada perdió solo uno de sus 19 encuentros, donde debía sumar su primera victoria en la presente edición poniendo fin al peor inicio de su historia en la competición.

