Vinicius vivió una escena parecida a la última noche en el Bernabéu. Aunque el matiz es completamente diferente. Mientras en su casa le pitaron desde que echó a rodar el balón para mostrarle su descontento a un rendimiento que no ha estado a la altura… en el Benito Villamarín sufrió lo mismo. Una música de viento que le persiguió desde el minuto uno y a la que el brasileño no tardó en responder. 

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