Vinicius despejó todo tipo de dudas, si es que existiera alguna de su capacidad como futbolista y lo hizo disfrazándose de goleador, para minutos después rememorar el ya legendario taconazo de Guti a Benzema en Riazor. Vamos por partes. Primero fue el gol. Al poco de iniciar el partido, el delantero tuvo un mano a mano con Zawieschizky, pero no acertó a batirlo en su salida. Después un par de carreras, algún intento más de acercarse a la portería del RB Salzburgo, pero no acertaba.

