Novak Djokovic resiste lo que da de sí su muslo, exactamente 1h 21m, cuando ya ha cedido el primer parcial frente a Alexander Zverev (7-6(5) y el dolor no le permite continuar. Australia despide a su rey entre el murmullo, primero, y algunos abucheos después. El serbio, de 37 años, no se había ejercitado los dos últimos días, pero la abrupta despedida en la red pilla al público de la central a contrapié. Porta el raquetero al hombro el serbio: ¿Se va? Efectivamente, así es. No capturará, por tanto, ese 25º grande jamás alcanzado por ningún tenista; él y la local Margaret Court siguen en tablas. Intercede su rival en el discurso, elegante el alemán: “Por favor, chicos, no abucheéis a un jugador cuando sale lesionado. Sé que pagaron sus entradas… pero Novak ha dado su vida por este deporte durante los 20 últimos años”.

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