Después de cuatro horas y 12 minutos en la Philippe Chatrier, de derechazos imposibles y reveses paralelos, Rafa Nadal festejó el pasado 13 de junio el triunfo sobre Novak Djokovic en los cuartos de final de Roland Garros, un paso más en la conquista de su grande número 22. Al otro lado de la red, cabizbajo, Nole aceptaba la derrota y que perdería unos días más tarde su corona como el número uno del ranking ATP, ese trono en el que se ha sentado más que nadie (373 semanas), por delante de Federer (310) y Sampras (286), con Nadal sexto en la tabla (209). Ahora la corona es de Carlos Alcaraz, pero, lesionado del músculo semimembranoso de la pierna derecha y apeado del Abierto de Australia antes de tiempo —comienza el 16 de enero—, difícilmente la podrá retener.

