Ya ha anochecido en Londres y Novak Djokovic toca el violín, clasificado para los cuartos de final (6-3, 6-4 y 6-2 a Holger Rune, en 2h 03m) y cabreado por la musiquilla que ha escuchado durante el partido, esos “Ruuuuuuuune” de la grada de Londres a coro. “A todos los que han elegido faltarme al respeto les deseo una buuuuuuuena noche. Buuuuuuena noche, bueeeeena noche”, repite tres veces. “No, no, no. No lo acepto. Sé que estaban animándole a él, pero al mismo tiempo es una excusa para abuchearme. Llevo más de 20 años en el circuito [desde 2003 exactamente] y, creedme, conozco todos los trucos y sé cómo funcionan las cosas. Está bien, ok, me centro en la gente respetuosa que ha pagado la entrada para venir aquí y que ama el tenis y a los jugadores. Creedme, he jugado en ambientes mucho más hostiles que este. No podéis tocarme”, expresa en caliente el campeón de 24 grandes.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *