Si la lista de defensores a los que Lionel Messi gambeteó, eludió y volvió a pasar durante dos décadas es interminable, desde Asier del Horno en 2006, Jerome Boateng en 2015 y Josko Gardiol en 2022, el 10 argentino comenzó a enfrentar a sus 37 años al marcador más implacable: el tiempo. Siempre mágico y a solo dos partidos de poder volver a salir campeón con la Albiceleste, Messi ahora también desafía a un combo tan desconocido como inevitable, el de la edad, las lesiones y un físico que en el último año se acostumbró a la MLS, una liga por fuera de la alta competencia.

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