Muchos se quedan con Roland Garros como su grande favorito. Otros con el Open de Australia y los americanos con el Abierto de los Estados Unidos. En el caso de Novak Djokovic la respuesta la tuvo muy clara desde pequeño: “Siempre soñé con ganar Wimbledon. Cuando tenía siete u ocho años construía pequeños trofeos como el de Wimbledon, alzando la copa delante del espejo, imaginándome que era campeón. Ese era uno de mis sueños. Cuando me imaginaba hacerlo algún día, me dije ‘debería comer hierba’. Espero repetir esta experiencia y probarla una vez más”.

