Liren Ding sería el claro favorito para convertirse en campeón del mundo si el ajedrez fuera solo ciencia y arte. Pero es sobre todo un deporte de tensión extrema, que el chino gestionó muy mal en la séptima partida, lo que le llevó a sufrir horrendos apuros de tiempo. El ruso Ian Niepómniashi, mucho más pragmático, domina por 4-3 tras su victoria, a falta de siete asaltos. El octavo está programado para el jueves en el Mundial de Astaná (Kazajistán), el más trepidante desde el que disputaron los soviéticos Mijaíl Botvínik y Vasili Smyslov en 1958.

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