A una semana de que diera comienzo este Mundial, Aimé Jacquet, el seleccionador que en 1998 guió a Francia a la conquista de su primera Copa del Mundo le envió un mensaje radiofónico que conmovió al que fue capitán de aquella selección que fue puesta como ejemplo de multirracialidad. “Didier [Deschamps] eres azul, blanco y rojo. Llevas la selección francesa dentro. Nadie es indispensable, lo sabes, ¡pero qué trayectoria! Una estrella brillará este verano. Seguro que lo estás pensando. Así que mucha suerte, Tres Manzanas. Amistad eterna”. El frutícola apodo es de uso común en Francia para referirse a las personas de baja estatura. Deschamps (1, 74 m.) se emocionó al escuchar de nuevo el sobrenombre con el que le bautizó su maestro.

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