El rumor del vuelo de un helicóptero es el sonido de la esperanza para los familiares y amigos de la gran esquiadora de montaña estadounidense Hilaree Nelson (49 años), cuyo paradero se desconoce. La confusión, propia de un escenario de pesadilla, se ha instalado en el Manaslu (8.163 m, Nepal), una de las 14 montañas de más de ocho mil metros del planeta. El pasado lunes, poco después de alcanzar la cima, Nelson y su compañero James Morrison se calzaron las tablas de esquiar y se lanzaron ladera abajo buscando imitar a Adrian Ballinger, el primero en lograrlo en 2011. Eran las 11.30 de la mañana, y apenas un cuarto de hora después, las radios enloquecieron buscando comunicación con el campo base: un testigo afirmó haber visto caer a Nelson al fondo de una grieta de 25 metros de profundidad.

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