Con Diego Pablo Simeone a la cabeza, el Atlético de Madrid abandonó el lujoso hotel Shangri-La de Yeda enclavado a la ribera del Mar Rojo con la sensación y el resquemor de haber dejado escapar viva a una de las versiones más conservadoras y planas del Real Madrid. En los 49 derbis de la era Simeone, el Atlético ni había ejecutado tantos remates (22) ni había llegado al 55% de posesión que registró bajo el bochorno desértico que flotaba en el estadio King Abdullah. El Atlético de Madrid tuvo más la pelota y atacó más. Fue mejor y generó situaciones de gol suficientes para ganar, pero el preparador argentino se fue bajo el foco por su pique con Vinicius y por una nueva derrota ante un Madrid muy rebajado que le privó de optar este domingo de conquistar el primer título de la temporada.

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