Después de haberse proclamado campeón del mundo en 2006, de que su club de toda la vida le retirase la camiseta como la leyenda que es, ¿qué retos pendientes podían quedarle a Berni Rodríguez con la canasta? El escolta malagueño había ido fraguando una respuesta, tan emocional como comprometida, a esa pregunta y en 2019 decidió intentar concretarla: se propuso trabajar codo a codo con su padre, entrenador de cantera con cuatro décadas de experiencia para fundar una academia basada en una metodología que aúna lo social, lo formativo y lo deportivo y con vocación de acercar y hacer comprensible este deporte a niños en edades tempranas (desde los tres años).

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