Harto una vez más de estar harto, ni una hora se había jugado cuando Simeone tiró de triple cambio prescindiendo del indescriptible Nahuel, sí, pero también de Baena y Julián. Y dejando sobre el campo a Griezmann, conviene escribirlo ya. El 10 y el 17 habían pasado por Riazor como almas en pena, dejando para colmo una última jugada en la que el segundo reclamó con gestos el pase sencillo que no le había dado el primero. Sea como fuere, justo tras ese carrusel concedió Noubi falta al borde del área… y Antoine puso en la escuadra un balón que posiblemente no se hubiera jugado con La Araña en el campo.

