<strong>El Real Madrid tiene más facilidad para ganar títulos que para organizar despedidas. </strong>La de Karim Benzema ha sabido a iceberg con la contribución decisiva del delantero, enemigo de los fuegos artificiales y los paracaidistas. Esa voluntad no tapa que <strong>la obligación de una entidad sea despedir a los grandes con ceremonias que dejen algo para el recuerdo. </strong>El protocolo de vídeo, aplausos y foto familiar caducó hace años.

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