El Tour de Francia también se corre mirando la hora. No por los parciales, los cortes o el límite de control. Las grandes firmas de relojería han encontrado en el pelotón uno de sus escaparates más potentes y algunas de las principales estrellas lucen piezas cuyo precio supera el salario de muchos equipos modestos. Tadej Pogačar encabeza ese desfile con un Richard Mille limitado a 50 unidades y valorado en un millón de dólares.

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