No fue al partido de su hijo porque dice que se pone muy nervioso. “Más que cuando jugaba”, previene José Luis Zalazar, uruguayo afincado en Málaga, mundialista en 1986 con su selección antes de dar el salto a España, donde jugó en Cádiz, Espanyol, Albacete y Santander. Estaba ante el televisor, vio salir la pelota y se levantó del sofá. “Me fui caminando a medida que volaba el balón y cuando llegó a la red ya estaba delante de la pantalla”.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *