Los miembros que había en las primeras filas de la sala de reuniones del Olympiastadion se levantaron al unísono y alzaron los brazos para gritar lo que ya es el saludo de los hinchas, también el grito de guerra de la hinchada para animar a su equipo. “¡Ha, ho, he, Hertha!”, entonaron con fuerza. Como si estuvieran en la curva del estadio, como si fuera día de partido. La tonadilla se extendió por el recinto y Kay Bernstein, de 41 años, la tomó como propia como tantas otras veces había hecho, pues era un reconocido ultra del equipo. Ahora, sin embargo, es el presidente del Hertha de Berlín, escogido en las urnas al llevarse 1.670 votos de los 3.016 emitidos. Mayoría absoluta y victoria sobre el constructor Marvin Brumme (26 votos) y el presidente de Foxes de balonmano, Frank Steffel (1.280).

