El deporte sigue las leyes del ciclo de la vida: todo tiene un principio y un final. Aunque haya figuras que parezcan eternas, porque hemos hecho de sus triunfos nuestras alegrías, su camino tendrá un desenlace en algún momento. Nada es para siempre. Y el aficionado debe respetar con madurez esos ciclos, valorar cada etapa en la carrera de un atleta y tratar de entender las circunstancias que rodean los momentos. Dicen que uno no valora lo que tiene hasta que deja de tenerlo. En el deporte, se hace patente en el tramo final de tu carrera.

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