Ni el gol es lo que era. Aquel fútbol simple que conocimos solo habita en el recuerdo. Los cambios se aceleran. Desde el juego mismo, que era la suma de talentos que diferenciaban sus roles para alcanzar un orden, hasta el fútbol metodológico de hoy, al que los análisis informáticos y las estadísticas destripan en el afán de tenerlo todo bajo control. Algún día la inteligencia artificial terminará desvelando todos los misterios. Espero no verlo. ¿Recuerdan aquel reglamento genial en su simpleza? La letra pequeña no se cansa de deformarlo. Hasta en el baldío más cutre del mundo se sabía lo que era falta, lo que era mano y, sobre todo, lo que era gol. Ese grito sagrado que provocaba una explosión hoy ya no detona, porque el VAR ha conseguido convertirlo en un petardo mojado.

