El 23 de octubre de 2011, David Silva (Arguineguín, 36 años), mandó a toda la afición del Manchester United al diván del psicólogo. Con un pasmado Alex Ferguson en el banquillo de Old Trafford, el ahora futbolista de la Real Sociedad dirigió la coreografía del Manchester City en la mayor afrenta recibida por los diablos rojos en la historia de los derbis entre los dos equipos de la ciudad (1-6). Sólo había un precedente. El 26 de enero de 1926, también en el teatro de los sueños, el City ganó por el mismo resultado. Nadie de los presentes en el coliseo mancuniano recordaba ya aquella derrota, aplastada por varias décadas de dominio del United en el fútbol de la ciudad.

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