No es el personaje bíblico de Moisés. Pero sí ejerce como un profeta lejos de su patria, empeñado en conducir a Israel hacia la élite del balonmano internacional. A miles de kilómetros de la ‘tierra prometida’, condicionada hoy por el conflicto bélico que atraviesa este país, David Pisonero dirige desde septiembre de 2024 a la selección israelí, compaginando el cargo con el de entrenador del Recoletas Atlético Valladolid. Una aventura que ya ha dejado resultados por encima de lo esperado: rozó la clasificación para el Europeo 2026 y ahora afronta la última eliminatoria hacia el Mundial 2027 con un reto mayúsculo por delante: medirse a España.

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