No es un tipo al uso, un deportista de élite encuadrado en los típicos cánones. Le quedan dos asignaturas para acabar la carrera de psicología. “¿Cómo estás?”, suelta Darío Brizuela (San Sebastián; 30 años) a modo de saludo. No son palabras vacías, pues se preocupa por la respuesta y de ahí sale una conversación que acaba en el libro de Nick Hornby, Fiebre en las gradas. Sabe de lo que habla porque el Arsenal, más allá de su familia y el baloncesto, quizá también los juegos de rol en las consolas, es la pasión que le mueve. “Es mi club”, resuelve. Aunque con la pelota naranja en las manos, lo es el Barça, donde juega de escolta y donde ha dado pasos de gigante en el último curso, de actor secundario a principal, tirador en los momentos de urgencia. Los playoffs empiezan este lunes (Valencia Basket-Gran Canaria, a las 19.00, y Tenerife-Joventut, a las 21.00); el Barça, quinto de la Liga ACB, se medirá al Unicaja, cuarto, el martes, que también tendrá un Madrid-Baskonia.

