Hansi Flick alteró sin alterar el sistema táctico del Barcelona. El mediocentro de su equipo dejó de actuar en solitario para encontrarse con un ladero a su lado. “No es un cambio, es lo mismo. Solo lo ha invertido. Antes era un pivote y dos interiores, ahora son dos mediocentros y un mediapunta. Es lo mismo, sigue siendo un 4-3-3”, justificaban desde los despachos de la Ciudad Deportiva, convencidos de que el preparador alemán tenía la capacidad para mejorar a sus futbolistas. Es decir, para que alcancen un mejor rendimiento, algo que, según las mismas fuentes, no pasaba con Xavi. No falló Flick, pocos potenciaron su nivel la campaña pasada como Frenkie de Jong y Pedri. Juntos, en el eje del centro del campo, se potenciaron para después impulsar a Lamine, Lewandowski y Raphinha. El problema es que este miércoles, frente al Copenhague (21.00, Movistar), el técnico azulgrana no podrá contar ni con el canario ni con el holandés. Justo en el momento en el que el Barcelona se juega colarse entre los ocho primeros de la fase de liga de la Champions League.

