Si alguno de los presentes tuvo alguna duda sobre <strong>Stephen Curry</strong>, ya puede escribir 100 veces ‘no volveré a dudar jamás de Curry’. O mil. Ni siquiera los problemas en su pie izquierdo tras el tercer partido le pueden frenar. Su recital inconmensurable en el <strong>cuarto partido del Garden</strong> es para guardar y visionar, a ser posible, una o dos veces por semana.

