La placa de matrícula es el carné de identidad de nuestros coches (y de nuestras motos, furgonetas…), y tiene que ser bien visible. Muchos conductores creen que basta con que las letras y números resulten algo legibles para salvarse de una sanción, pero la realidad legal resulta mucho más estricta de lo que parece a simple vista y el reglamento exige una nitidez total desde cualquier ángulo ‘razonable’ de visión.

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