Contaba Aryna Sabalenka estos días que suele volver de las vacaciones de final de año “con ocho kilos de más”. Nadie lo diría. La tenista bielorrusa, de 27 años, sigue igual de fina y poderosa que siempre; insultantemente superior a las demás sobre una superficie, el cemento, que ha hecho suya a las bravas y en la que no admite discusión. Ruge otra vez… “¡Warning!”. Le penaliza la jueza por intercalar un grito extraño durante un punto, mal menor. Lo saca adelante, cómo no, y enlaza su cuarta final sucesiva en Australia: 6-2 y 6-3 (en 1h 16m) a Elina Svitolina. Le aguarda este sábado Elena Rybakina (6-3 y 7-6(7), tras 1h 40m).
GUIÑO A 2008 Y LAS WILLIAMS
En mitad de la competición, a punto de resolverse este primer grande del año, el nombre de Serena Williams ha vuelto al primer plano. La campeona de 23 grandes, de 44 años y retirada desde hace cuatro, acudió a The Today Show, de la NBC.
Y ahí, una respuesta enigmática: ¿Volvería a coger la raqueta y competir como profesional? “Simplemente estoy divirtiéndome y disfrutando de la vida. Esto no es un sí o un no. No lo sé. Vamos a ver qué pasa…”, afirmó en tono enigmático la estadounidense.
Sin embargo, en diciembre, cuando se supo que había vuelto a someterse a controles antidopaje y después de haber afinado su físico a golpe de fármacos y gimnasio, Serena tuiteó: “Dios mío, no voy a volver. Este rumor se ha extendido como la pólvora”.
La añora el tenis, que encuentra ahora en la final del sábado (9.30, Eurosport) un atractivo duelo entre las dos más fuertes del torneo. De hecho, ni Sabalenka ni Rybakina han perdido hasta ahora un solo set, circunstancia que no se daba en un grande desde Wimbledon 2008.
Entonces, la mayor de las Williams, Venus (45), venció a Serena por 7-5 y 6-4. Sería la última vez que la superaría en un major.

