Un mural con el rostro de Jürgen Klopp y una escultura de Bill Shankly van a parar a las puertas de entrada de la grada más famosa del mundo: The Kop, en Anfield, una extensión de 12.850 localidades de color rojo cereza. Allí, en el templo de la canción más entonada de la historia del fútbol (You’ll never walk alone), los aficionados del Liverpool le dedicaban a Xabi Alonso entre 2004 y 2009 versos al ritmo de Let it snow, de Nat King Cole: “Es nuestro nuevo maestro del mediocampo, sus pases son una delicia, todos quieren conocer a Alonso”, le gritaban. Y también todos los jugadores red querían, y quieren, acabar el partido atacando en la portería de The Kop, más todavía en un momento de bajón de resultados como el actual.

