Los <strong>Lakers </strong>llevan toda la temporada moviéndose entre las luces y las sombras. Capaces de todo, como de ganar <strong>la Copa de la NBA</strong> de reciente creación, el NBA In-Season Tournament, contra pronóstico y luego <strong>arrastrase con derrotas vergonzantes</strong> que provocaron hasta la indignación de su estrella, <strong>LeBron James</strong>. «Cualquiera puede patearnos el culo», llegó a decir. Pero si hay una cosa clara, por si alguien tenía dudas, es que <strong>cuando él y Anthony Davis aprietan</strong>, su equipo entra en otra dimensión.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *