Escribo estas líneas un poco estúpidas con el Qatar-Ecuador de fondo; ya ha hablado Infantino, que en los días previos no sólo quiso convencer al mundo de que tenía pelo, sino de que ese pelo era rojo. Y que eso le causó serias discriminaciones, por tanto nadie le puede dar lecciones sobre lo que están pasando las mujeres y los gays en Qatar: ¡si lo sabrá él! Seguro que hasta le llamaban Elefantino, como a mí Jamones o Jabones o, cuando pasaba distraído por las pachangas de basket, Arvydas Jabonis. En fin, que a Infantino le llamaban “zanahorio” en el recreo y a otras les pegan 100 latigazos antes de matarlas si se lían fuera del matrimonio con un no musulmán; la vida es un infierno para todos.

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